La Vida

“El respeto a la vida es fundamento de cualquier otro derecho, incluidos los de la libertad” – San Juan Pablo II, Papa

La Vida. Hermoso regalo que hemos recibido. Nadie nos preguntó si queríamos vivir. No fue una mercancía por la cual pagamos. No pudimos comprarla o ganarla. Sólo eso: se nos fue dada. La recibimos como un don.

Vida02Pero, ¿cuánto vale la Vida? Es imposible pagar por ella. No tiene precio, aunque los medios de comunicación y otros personajes con aires de sabios filósofos, nos quieran hacer creer lo contrario. La Vida vale la Vida misma. No puede ser de otra manera. No podés pagar por ella, no podés comprar minutos más o menos para extenderla. No podés cambiarla, pues sólo a vos te pertenece. No podés comerciar con la Vida de otros. La Vida es un bien íntimo y personal

Por matar, muchos pagan. Por matar, muchos cobran. ¡Qué fácil y barato es matar! Eso, al parecer, lo puede hacer cualquiera. No hay ningún mérito en dar muerte, en ofrecer muerte, en vender muerte. La muerte es barata. Muchos la ofrecen, muchos venden productos que la promueven, otros promulgan leyes para hacer legal el quitar la Vida a otros.

Ahhh… pero la Vida. Es impagable. ¿Cuántos pueden ofrecer Vida, cuántos pueden darla? Es un bien incalculable. Sólo los que realmente aman son capaces de entender, proteger y compartir la Vida. Sólo quienes aman de verdad, son capaces de ser co-creadores de Vida, con quien es la Vida, y dueño de ella: Dios.

¿Cómo creer que la Vida de un ser humano surge unas semanas después de su concepción? ¿Cómo creer que la mujer lleva en su vientre, cuando queda embarazada, un producto, una enfermedad, un objeto que pone en riesgo su propia vida?

Ninguno de estos argumentos tiene lógica. La concepción es un acto inmediato. Yo no concibo una idea y me llega 5 días después. La concepción quiere decir que la Vida es inmediata. Y la mujer, a partir de ese momento, lleva en su seno una vida totalmente nueva y distinta a ella.

Esto no es una cuestión de fe, aunque ¡claro! La fe ayuda. Pero la opción por la Vida no es un tema que tenga que ver con mis valores cristianos. Es una cuestión básica de cualquier ser humano que desee de corazón buscar la Verdad. Y la Verdad que creemos como cristianos, no puede ser contraria a la razón, pues razón y fe son dos verdades que se complementan, no que se contradicen.

La ciencia y la fe nos ayudan a construir un panorama amplio y profundo de la Verdad, y si una contradice a la otra, debemos tener claro que una de las dos es errada, pues dos verdades –lógicamente- no pueden contradecirse.

Ahora bien, los argumentos para defender la Vida, y la manera de luchar esta lucha, deben estar basados no sólo en la fe, sino en hechos científicos que dan peso a nuestras afirmaciones. Todos hemos recibido la Vida como don, de la unión de un óvulo y un espermatozoide (eso es ciencia), pero no todos somos creyentes.

Es importante amar la Vida, pues el Amor nos mueve a ser celosos de ella, a defenderla a toda costa, a valorarla y disfrutarla. Sólo quien ama su Vida es capaz de compartirla con los demás. Pero ese Amor nos debe empujar a más. Un poco más.

Ese Amor nos debe hacer buscadores de un Camino que nos lleve hacia la Verdad sobre la Vida. Promover el camino de la muerte a través de la mentira, es ir tres veces contra Cristo, quien es el Camino hacia la Verdad a través de esa Vida.

La Vida es inmediata. La reconocemos desde el momento de la concepción. No por una mera ocurrencia, sino porque la ciencia así lo confirma. No ocurre tiempo después. Surge de inmediato. Y es la ciencia la que nos da tres argumentos tangibles, válidos e irrefutables:

  • Toda célula posee vida. Así que el aborto no mata algo inerte, sino algo vivo. “Algo” si lo vemos como simples células, pero para los que creemos en la Vida, es Alguien.
  • La unión de dos células humanas –espermatozoide y óvulo- producen vida humana. Nunca se ha dicho que la unión de un hombre y una mujer, dé como resultado un camello, una palmera o una piedra. Dos seres humanos, al unirse sexualmente, producen vida humana. No otra cosa. El aborto asesina vida humana; no es ni animal ni vegetal ni mineral.
  • La unión de un gameto masculino (espermatozoide) y uno femenino (óvulo) producen un material genético totalmente distinto al de la madre, es decir, una nueva vida. Es muy diferente cuando una persona se saca sangre. Al analizar la sangre, se ve claramente cómo esa pequeña gota de material sanguíneo posee toda la información genética de la persona de la que proviene. No sucede esto con el cigoto humano, que posee características totalmente propias, distintas a las de la madre. El aborto desecha –como basura- la vida de un nuevo ser humano, único e irrepetible, con su propio código genético.

¿Acaso no es esto asesinato? ¿Acaso no es punible por la ley? ¿Acaso no dice nuestra Constitución Política, en el artículo 21, que la Vida es un derecho inviolable? Y, como hemos podido ver, hay Vida desde la concepción. Por tanto, el aborto es un delito.

¿Quién nos da el derecho de quitarle la vida a otro ser humano, quién nos da la opción de decidir libremente sobre la vida de los demás? Sobre todo aquellos que no pueden defenderse por sí mismos. Los seres humanos más indefensos y frágiles.

Vida01Por otro lado, se nos presenta el aborto también como una “terapia”. Nos quieren vender la idea de que el aborto terapéutico es una opción muy humana, por el “bien” de la madre. La mujer, aunque lleve la vida en su vientre, no la hace dueña de la misma, pues, como ya se ha dicho, su vida y la del bebé, son dos vidas totalmente distintas. ¡Claro! Tiene derecho a decidir sobre su vida, pero nada más. La vida de otro ser humano no es algo de lo que ella o cualquier otra persona pueda proclamarse propietario.

Terapia, cómo bien lo pueden confirmar quienes son médicos, es un término que se utiliza para hablar de un proceso curativo, para tratar alguna enfermedad o dolencia. Ahora bien, ¿qué puede tener de terapéutico el aborto? ¿Desde cuando una nueva vida resulta una enfermedad o dolencia?

La Vida es el principal y más grande de los derechos de todo ser humano. Pero si no defendemos la Vida –como un don en sí mismo, más allá de cualquier circunstancia; cómo podremos hacer valer nuestros derechos, y cumplir nuestros deberes ciudadanos.

La felicidad de vivir debe ser para todos, si queremos una sociedad más justa e igualitaria, con iguales oportunidades de vivir para todos. Esto no sólo abarca más oportunidades de trabajo, mejores salarios, mayores garantías sociales; sino, y sobre todo, la vida en sí misma. Pues si no respetamos y valoramos la Vida, todos los demás derechos y deberes quedan en un sinsentido, una lucha absurda y vacía.

Sí. El tema da para mucho más. El debate –si es que existe alguno realmente válido en donde se deba discutir la elección entre Vida y muerte- queda abierto.

Aunque lo único que debería quedar abierto es nuestra mente y corazón a la Vida que se nos fue dada, y de la que muchos otros quizás nunca lleguen a disfrutar por decisiones egoístas y retrógradas, y por el silencio cómplice de muchos que preferimos callar para “no caer mal”.

Justo de la experiencia de saberse amado primero, brota la Vida. El Amor que te llama a esa Vida, es el mismo Amor que te invita a darla. Dar gratis lo que gratuitamente se te ha dado. Quien se sabe muy amado, comprende que su vida es un don que Dios le regala, para que lo regalés a los demás.

Quien ama, comparte su vida con los demás, quien ama, da su vida por los demás. Quien ama, entiende que la Vida que le fue dada, fue dada para darla. Ama, quien se deja amar primero. Sólo dando la Vida ésta se engrandece.

Acerca de chrismadriz

Cuando miro hacia atrás y veo la estela de experiencias que me ha dejado esta vida, y me veo hoy frente al espejo, con ese brillo extraño en los ojos que no viene de mí, sino del Amor que Dios me tiene... tiemblo, de saber que a pesar de mis heridas y caídas, Dios me amó primero... Soy solamente un simple secretario, un corazón que ama y siente, unas manos que se mueven según la voluntad de Dios... sin Él, no habría nada de mí...
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2 respuestas a La Vida

  1. Arlindo dijo:

    Muy bien. Un abrazo. Arlindo

  2. Cristina dijo:

    Muy interesante lo que escribiste Chris. Sería interesante profundizar en el tema ¿dónde empieza la vida? Que es uno de los mayores argumentos de las personas pro aborto. Además está el tema del egoísmo, en una situación así lapareja involucrada suele pensar en sí mismos y no en los demás, en el ser humano aún no desarrollado por completo pero que crece en el vientre.

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