Dejáte sorprender

¿Cuándo fue que olvidamos vivir? ¿Cuándo dejamos de lado las cosas importantes, para llenarnos de preocupaciones banales y sin sentido? ¿Cuándo le dimos más valor a una hora de reuniones para ganar más dinero, que a un minuto viendo a tu hija dormir tranquila, o a un abrazo lento de tu esposa, o a un segundo peinando los cabellos blancos de tu padre?

¿Cuándo dejamos a un lado los tesoros del hoy, para perdernos en los errores del ayer, o controlar los triunfos del mañana? ¿Cuándo creímos que la alegría estaba en pasarnos la vida a la carrera, sin tiempo a detenernos, y dejamos de escuchar el río entre las rocas, el grillo entre la hierba, la sonrisa entre la multitud, el beso entre la soledad?

¿Cuándo nos dejamos de sorprender? Dios nos creó para ser felices. Nos dio la vida para vivirla. Para dejarnos amar y descubrir la majestuosidad de su Amor por nosotros en el diario vivir. Por eso…

Ser como niños

Dejáte sorprender. Volvé a tu esencia de niño, no temás abandonarte a las sorpresas del diario vivir, y sonreí, que Dios hace nuevas todas las cosas. Dejáte sorprender, no olvidés el factor sorpresa de la vida. Aunque hayás pasado mil veces por el mismo camino, nunca es igual, un arco iris, una nube, una flor, el canto de un ave pueden hacer la diferencia.

Sí. Dejáte sorprender. La vida es hoy, y hoy todo es nuevo. Hoy todo ha cambiado. Depende de vos, eso sí. Si seguís viendo las cosas desde el mismo punto de vista para vos no habrá cambiado nada, todo seguirá siendo lo mismo; pero si te atrevés cada día a cambiar tu perspectiva, el mundo te mostrará nuevos matices, toda la Creación se revestirá de nuevos colores y sabores que te sorprenderán.

Dejáte sorprender. Atrevéte a ser como un niño, que no teme a nada, y que descubre cada cosa como si fuera la primera vez. Lo que no hagás hoy para ser feliz, te lo perderás para siempre. No olvidés esta verdad: Dios te creó para que sonriás y seás feliz. No dejés de hacer algo por miedo, que no fue el miedo quien te creó, quien te dio la Vida.

Dejáte sorprender, no olvidés disfrutar cada instante. No seás distraído con tu propia felicidad, que cuando sos feliz, empapás de felicidad a todos a tu alrededor. Y el mundo sale ganando.

Dejáte sorprender por un aguacero, bailá bajo la lluvia, saltá en los charcos, llenáte de lodo, cantá a grandes voces, reí a carcajadas, besá siempre como la primera vez, y saboreá con pasión el sabor que emana de los labios de la mujer amada. Dejáte sorprender, no temás el qué dirán, pues al final, tienen más peso tus actos que tus palabras. Amá el regalo de tu vida, y viví amando.

Dejáte sorprender. No pretendás saberlo todo. Nadie lo sabe todo en este mundo. Dejáte enseñar por las arrugas de los ancianos, por las sonrisas sin dientes de los pequeños, por la caricia cálida de tu madre, por el consejo de tu padre, por las bromas de tus hermanos, por las confidencias de tus amigos. Cuando te dejás sorprender, aprendés de todos, reconocés que todos tienen un tesoro que compartir, y ahí brota la sabiduría verdadera. Aquella que se construye sobre la humildad.

Dejáte sorprender. Asumí tu pequeñez ante la grandeza de la Creación, asumí tu debilidad ante la infinita Misericordia de Dios, y dejáte amar. Dejáte sorprender en la oración, Dios siempre dice algo nuevo, encuentra una manera distinta para amarte, busca una forma nueva para susurrarte un “te amo” al corazón.

La sonrisa de un desconocido, la canción que te trajo un cálido recuerdo, la bendición de una ancianita, el sabor de la inocencia, el aroma de una nueva vida, el color de un amanecer en la montaña. Todo es sorprendente para el corazón que se desnuda de prejuicios y estereotipos. Todo es novedoso para el alma de quien se atreve a vivir de verdad.

Una huella profunda…

Dejáte sorprender. Eso quiere decir que no podés esperar que los demás hagan las cosas que te gustan o esperás, vos debés tomar las riendas de tu vida, y aprender a sorprender a los que amás, con actos totalmente inesperados y espontáneos. Dejarse sorprender implica un acto de fe, un abandono total, un gesto confiado de parte de quien se deja amar.

Dejáte sorprender, incluso cuando discutís con las personas que amás. Cuando tengan diferencias, no mezclés las cosas. La discusión de ayer es distinta a la de hoy. Dejá atrás el pasado, las discusiones viejas y las heridas del ayer quedaron ahí, en la historia. No las traigás al presente, que si no las soltás, si te amarrás a ellas, no podrás caminar hacia el futuro viviendo plenamente tu presente. Si te atás a ellas, tu Amor se volverá egoísta y tosco, y te perderás el chance de amar y ser amado hoy. Si vivís en tu pasado, no serás capaz de dejarte sorprender en el presente.

Ningún error del pasado es igual al de hoy. Aprendé cada día la lección de vida que Dios te otorga. Hoy Dios quiere enseñarte algo distinto. Dejáte sorprender incluso ahí, viviendo pacientemente tus limitaciones y las de tus semejantes, aprendiendo de cada una, pero con corazón apasionado para atreverte a cambiar el mundo, hoy.

Una palabra, una sonrisa, una mano tendida, un hombro que se ofrece a alguien que desea llorar, una mirada que no juzga, una huella en la arena del corazón de alguien… Pueden cambiar el mundo de una persona, hoy.

Dejáte sorprender. Sólo así serás capaz de ver la belleza del corazón de las personas, sólo así tendrás un corazón de puertas abiertas que recibe con una sonrisa todas las bendiciones de Dios. No encerrés al Amor en un concepto añejo y aburrido. Dejá que Él te enseñe a respirar nuevos aires cada día.

Dejá que Dios te sorprenda. Dejá que su Amor te conquiste. Y con una sonrisa entendé, al fin, que lo más sorprendente de todo es que, siendo vos tan pequeño, Dios te ha amado primero.

Acerca de chrismadriz

Cuando miro hacia atrás y veo la estela de experiencias que me ha dejado esta vida, y me veo hoy frente al espejo, con ese brillo extraño en los ojos que no viene de mí, sino del Amor que Dios me tiene... tiemblo, de saber que a pesar de mis heridas y caídas, Dios me amó primero... Soy solamente un simple secretario, un corazón que ama y siente, unas manos que se mueven según la voluntad de Dios... sin Él, no habría nada de mí...
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s